Soy la Dra. M. Amparo Pérez Benajas, farmaceutica titular de la farmacia demercat y promotora del proyecto Pharmacare. Después de bañarnos, la humedad retenida en el oído puede favorecer la otitis externa. Hoy explicamos cómo prevenir el llamado “oído del nadador” y cuándo debemos consultar.
Los baños en piscinas y playas forman parte del verano, pero la humedad que permanece dentro del conducto auditivo puede alterar su barrera protectora y favorecer una otitis externa.
Esta afección puede aparecer tanto en niños como en adultos. Sus síntomas más habituales son dolor de oído que puede aumentar al tocar o mover la oreja, picor, sensación de taponamiento, secreción y disminución de la audición.
Para reducir el riesgo:
• Seque suavemente la parte externa del oído después del baño.
• Incline la cabeza hacia cada lado para facilitar la salida del agua.
• Tire con suavidad del lóbulo en distintas direcciones mientras mantiene el oído orientado hacia abajo.
• Si persiste la humedad, utilice un secador con aire frío o templado, a la potencia más baja y manteniéndolo alejado.
• Si presenta episodios repetidos, consulte si le conviene utilizar tapones de natación adaptados o un gorro que limite la entrada de agua.
• Respete el tratamiento de las dermatitis, eccemas u otras alteraciones de la piel del oído.
Evite estos errores:
• No introduzca bastoncillos, dedos, horquillas ni otros objetos.
• No intente retirar el cerumen por su cuenta: cumple una función protectora.
• No rasque el interior del oído aunque sienta picor.
• No utilice gotas antibióticas, antisépticas, alcohol, vinagre, agua oxigenada ni remedios caseros sin indicación profesional.
• No aplique gotas preventivas si tiene el tímpano perforado, drenajes, cirugía previa del oído o secreción, salvo indicación médica.
Consulte con un profesional sanitario si presenta dolor, secreción, inflamación, sensación persistente de oído taponado o pérdida de audición. Solicite valoración precoz si tiene diabetes, inmunosupresión, fiebre, dolor intenso o enrojecimiento que se extiende alrededor de la oreja.
Cuando existe una otitis externa, el tratamiento debe indicarse después de explorar el conducto auditivo y el tímpano. Puede incluir:
- Gotas óticas con antibiótico, como ciprofloxacino.
- Combinaciones de antibiótico y corticoide, como ciprofloxacino con fluocinolona, cuando existe inflamación importante.
- Antifúngicos óticos si se confirma una infección por hongos.
- Antibióticos por vía oral únicamente en situaciones seleccionadas: extensión de la infección fuera del conducto, complicaciones o pacientes de especial riesgo.
- Limpieza profesional del conducto o colocación de una mecha ótica cuando la inflamación impide que las gotas penetren adecuadamente.
Los antibióticos óticos no deben reutilizarse de tratamientos anteriores ni administrarse por recomendación de familiares. El dolor de oído puede deberse a causas diferentes y algunas gotas pueden resultar perjudiciales si el tímpano está perforado.
Una vez iniciada la otitis, conviene evitar el baño y mantener el oído seco hasta recibir valoración y completar el tratamiento indicado.
Saber mas: https://www.micof.es/ver/47163/.html
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Esta entrada fue publicada jueves, 20 de agosto de 2026 a las 8:46 am y esta en la categoría Dermocare.




